domingo, 5 de enero de 2014

YO NO ENSEÑO RELIGIÓN, SINO RELIGIOSIDAD



 
 
 



LA RELIGIÓN NO ES LO QUE LA GENTE ENTIENDE COMO TAL.


NO ES NI EL CRISTIANISMO, NI EL HINDUISMO, NI EL ISLAMISMO.


LA RELIGIÓN ES UNA ROCA MUERTA.


YO NO ENSEÑO RELIGIÓN, SINO RELIGIOSIDAD...
UN RÍO QUE FLUYE, QUE CAMBIA CONTINUAMENTE SU CURSO, PERO QUE ACABA POR DESEMBOCAR EN EL MAR.


UNA ROCA PUEDE SER MUY ANTIGUA, MUCHO MÁS VIEJA Y CON MUCHA MÁS EXPERIENCIA QUE CUALQUIER RIGVEDA, PERO UNA ROCA ES UNA ROCA, Y ESTÁ MUERTA.


NO SE MUEVE CON EL CAMBIO DE LAS ESTACIONES, NO SE MUEVE CON LA EXISTENCIA;
SIMPLEMENTE ESTÁ AHÍ.


¿Y HABÉIS VISTO UNA ROCA QUE CANTE, QUE BAILE?


LA RELIGIÓN ES PARA MÍ UNA CUALIDAD, NO UNA ORGANIZACIÓN.


TODAS LAS RELIGIONES QUE EXISTEN EN EL MUNDO
(Y NO SON POCAS: HAY TRESCIENTAS)
SON ROCAS MUERTAS.


NO FLUYEN, NO CAMBIAN, NO SE MUEVEN CON LOS TIEMPOS.


Y ALGO MUERTO NO VA A AYUDARTE, A MENOS QUE QUIERAS ABRIR UNA TUMBA, EN CUYO CASO UNA ROCA SÍ PODRÍA SERVIRTE DE ALGO.


Y LAS LLAMADAS RELIGIONES NO HAN PARADO DE ABRIR TUMBAS, DE DESTRUIR VUESTRA VIDA, VUESTRO AMOR, VUESTRA ALEGRÍA, Y DE LLENAROS LA CABEZA DE FANTASÍAS, ILUSIONES, ALUCINACIONES SOBRE DIOS, SOBRE EL CIELO Y EL INFIERNO, LA REENCARNACIÓN Y TODA CLASE DE ESTUPIDECES.


YO CONFÍO EN EL FLUIR, EN EL CAMBIO, EN EL MOVIMIENTO...
PORQUE ESA ES LA NATURALEZA DE LA VIDA, QUE SOLO CONOCE ALGO PERMANENTE:

EL CAMBIO.


SOLO EL CAMBIO NUNCA CAMBIA;
TODO LO DEMÁS CAMBIA.


EN OTOÑO LOS ÁRBOLES SE QUEDAN DESNUDOS.


SE LES CAEN TODAS LAS HOJAS, SIN QUEJARSE.


CAEN SILENCIOSA, PACÍFICAMENTE, Y VUELVEN A FUNDIRSE CON LA TIERRA DE LA QUE NACIERON.


LOS ÁRBOLES DESNUDOS RECORTÁNDOSE CONTRA EL CIELO TIENEN UNA BELLEZA ESPECIAL, Y SUS CORAZONES DEBEN DE ALBERGAR UNA TREMENDA CONFIANZA, PORQUE SABEN QUE, AUNQUE HAYAN DESAPARECIDO LAS HOJAS VIEJAS, APARECERÁN LAS NUEVAS.


Y PRONTO EMPIEZAN A BROTAR HOJAS NUEVAS, FRESCAS, MÁS JÓVENES, MÁS DELICADAS.


UNA RELIGIÓN NO DEBERÍA SER UNA ORGANIZACIÓN MUERTA, SINO UNA ESPECIE DE RELIGIOSIDAD, UNA CONDICIÓN QUE ABARCA LA SINCERIDAD, LA VERACIDAD, LA NATURALIDAD, UN PROFUNDO ESTADO DE ABANDONO EN EL COSMOS, UN CORAZÓN AMANTE, UNA AMISTAD HACIA EL TODO.


PARA ESO NO SE NECESITAN ESCRITURAS SAGRADAS.


ES MÁS:
NO EXISTE NINGUNA ESCRITURA SAGRADA.


LAS LLAMADAS SAGRADAS ESCRITURAS NI SIQUIERA SON BUENA LITERATURA.


OSHO

lunes, 30 de septiembre de 2013

PARA LAS COSAS MÍNIMAS PIENSAS MUCHO Y PARA LAS COSAS GRANDES NO PIENSAS EN ABSOLUTO



 
 




Decidir la religión solo por el nacimiento, es como si decidieras tu futuro por el I Ching, o yendo al astrólogo, como si decidieras tu futuro por las estrellas, o por el Tarot.
 
Estas no son decisiones, son trucos para no decidir.
 
Otra persona decide por ti.
 
El libro del I Ching fue escrito hace cinco mil años;
alguien, ya nadie sabe su nombre, está decidiendo por ti.
 
Le pides a gente que ha muerto hace mucho tiempo que decida por ti.
 
Le pides al pasado que decida tu futuro.
 
Pero en cierto modo es útil, ya que no necesitas decidir más.
 
Si eres hindú solo por nacimiento... entonces no lo has decidido.
 
Tu discipulado no es discipulado, es decidofobia.
 
Y..
 
No tienes más que darte cuenta de esto:
para las cosas mínimas piensas mucho, y para las cosas grandes no piensas en absoluto.
 
Cuando vas al mercado a comprar ropa, tú eres el que decides;
cosas ordinarias, triviales, tú eres el que decides.
 
En las cosas pequeñas –comprar ropa, pasta de dientes o jabón– tú eres el que decides.
 
En la religión, Dios, la meditación, la oración, dejas que alguien más decida por ti.
 
En las cosas grandes quieres ir con una venda en los ojos, y la tradición trabaja con una venda en los ojos.
 
Las personas que no han nacido ciegas, se vuelven prácticamente ciegas por ir con una venda en los ojos.
 
Tienen anteojeras en los ojos.
 
Las anteojeras de unos se conocen como hindúes, las de otros como cristianas, las de otros como jainistas, pero todas son anteojeras, vendas de ojos, que la sociedad te ha dado porque tienes miedo de abrir los ojos.
 
De modo que mejor dejas que otra persona decida;
así te libras de la responsabilidad, y puedes decir:
 
Soy obediente.
 
La tradición es maravillosa, yo solo sigo la tradición.
 
El pasado es maravilloso, y yo sigo el pasado.
 
Puedes racionalizar estas cosas, pero esto NO ES discipulado.
 
El discipulado es siempre una elección personal.
 
Por ejemplo, tú estás aquí:
 
Yo no soy ni cristiano, ni hindú, ni musulmán, ni jainista, ni budista, y si decides venir conmigo, será una decisión.
 
Si padeces decidofobia, no podrás venir conmigo;
permanecerás en tu redil en el que naciste accidentalmente.
 
Una vez que decidas, y «decidir» significa que tú eres el que tiene que decidir, la responsabilidad será tuya y personal, será un compromiso.
 
Y yo sé que decidir es algo muy difícil;
por tanto, hace falta mucha valentía.
 
Puedes ser hindú fácilmente;
puedes ser cristiano fácilmente.
 
Pero para caminar conmigo tendrás que abandonar tu decidofobia.
 
Solo entonces te convertirás en un discípulo.
 
OSHO
 


lunes, 15 de julio de 2013

CONFIANZA NO SIGNIFICA FE






 
 
La confianza es un misterio, eso es lo primero para entender acerca de la confianza.
 
Por eso no puede ser explicada.
 
Puedo darte algunas indicaciones, sólo dedos apuntando a la luna, unos pocos indicios, pero no puede ser descrita o definida...

Es la forma más alta de amor, es el núcleo esencial del amor.
 
El amor mismo es un misterio que no puede definirse, pero el amor es como una circunferencia y la confianza es su centro mismo, su alma.

El amor es como un templo y la confianza es el altar más interior del templo, donde está situado Dios.

Por lo común, la gente piensa que confianza significa fe;
eso es erróneo.

Confianza no significa fe.
 
La fe es emocional, sentimental.

La fe crea fanáticos.
 
La confianza crea solamente una cualidad de religiosidad.

La confianza jamás vuelve a nadie hindú o musulmán o cristiano.

La fe es prestada se toma prestada de los padres, de la sociedad en la que naces.

La fe es accidental.

Vives con fe por miedo o por codicia, pero no por amor.

La confianza es por amor.

La fe es un condicionamiento, es algo impuesto, es una atadura.

El hombre de fe es un prisionero.
 
Puede ser que lo sepa, puede ser que no lo sepa.

Puede ser que haya estado viviendo en un palacio muy hermoso, pero está aprisionado en él.

La prisión puede estar muy bien decorada con Biblias y Coranes y Vedas y Gitas puede ser que esté hecha de hermosas doctrinas, filosofías, ideologías, pero es una prisión porque no has entrado en ella por ti mismo;
te han forzado a entrar.

La fe es egoísta, por eso es fanática.

La fe es prestada, por eso es fea.
 
La fe es una atadura porque te la han impuesto a través de estrategias sutiles.

No es confianza.

La confianza es un fenómeno totalmente diferente, con un sabor diferente.
 
Es tu propio crecimiento el que te lleva a la confianza, es tu propia experiencia, es tu propio conocer.

La fe sucede a través del condicionamiento y la confianza sucede a través del descondicionamiento.

Debes abandonar la fe antes de poder alcanzar la confianza.

Y la segunda cosa para recordar:
la confianza tampoco es creencia.

La creencia es, nuevamente, una treta de la mente para reprimir la duda.

El hombre nace con muchas dudas, con millones de dudas, y es natural, es un don de Dios.

La duda es un don de Dios, pero te crea problemas.

Si empiezas a dudar... y puedes dudar de todo, y tienes que vivir con gente que cree... tu vida será un conflicto constante;
tendrás que transigir.

Si naces entre cristianos tienes que creer; si no crees vas a estar en dificultades.

El camino hacia la confianza es la duda,
¡y duda hasta el final mismo!

¡Sigue hasta el final!

No reprimas tu duda en ningún punto, de otro modo te perderás la confianza.

La confianza surge de la duda, no reprimiéndola sino experimentando la duda hasta su extremo último.

Cuando sigues dudando y dudando y dudando, llega un momento en que todas las creencias son destruidas por la duda, toda fe se evapora al calor de la duda, y todo lo que queda es tu ser.

Ahora no hay nada de lo cual dudar porque has dudado de todo.

Cuando no hay nada de lo cual dudar, la duda muere, se suicida, porque no existe nada que la mantenga andando, nada más que la alimente.

Ése ha sido mi camino.

Yo no llegué a través de la creencia, llegué a través de la duda.

Es mejor comenzar como alguien que duda mucho que como un creyente, porque el creyente siempre seguirá siendo falso;
siempre seguirá siendo superficial, poco profundo.
 
La creencia jamás puede ser más que superficial:
rasca un poquito y allí, inmediatamente, está la duda.

La confianza necesita de un martilleo continuo;
la duda debe ser usada como un martillo... hasta que llegues a tocar el fondo de piedras de todo...

OSHO

lunes, 22 de abril de 2013

NO HAY OTRO RESPONSABLE MAS QUE YO



La energía divina no trabaja tomando en consideración a nadie.


De hecho, no es apropiado decir
«la energía de Dios».


En lugar de ello debemos decir:
«Dios es energía».


Dios no piensa cómo tiene que comportarse con usted;
tiene su propia ley eterna, y esta es la religión.


Si usted se comporta con discernimiento, comprensión y de conformidad con esta energía, ésta se convierte en gracia para usted;
no por parte de ella, sino por causa de usted.


Si obra de forma opuesta, si se opone a las leyes de la energía, no habrá ninguna gracia.


En este caso, no es que Dios le retire la gracia, sino que será por su causa.


De modo que será un error considerar a Dios como persona.


Dios no es una persona, sino una energía;
por lo tanto, la oración y la adoración carecen de significado.


No tiene significado tener expectativas acerca de Dios.


Este concepto de Dios como persona ha causado muchos problemas.


La mente desearía que fuese una persona, con objeto de poder transferir sobre él toda responsabilidad, y habiéndolo hecho responsable, comenzar a cargarlo con todas las pequeñeces.


Si una persona encuentra trabajo, le da gracias a Dios;
si lo pierde, se enfurece con él.


Si a alguien le sale una verruga, sospecha que es obra de Dios;
si se cura, se lo agradece.


Nunca nos damos cuenta de cómo estamos utilizando a Dios;
ni siquiera nos paramos a pensar cuan egocéntrica es nuestra actitud cuando asumimos que Dios ha de preocuparse hasta de nuestras verrugas.


Si perdemos una moneda en el camino y luego la encontramos, decimos:
«La he encontrado por la gracia de Dios».


Deseamos que Dios lleve nuestras cuentas hasta el último céntimo.


Esta idea satisface nuestra mente, porque entonces podemos permanecer en el centro del universo.


Pero nuestros negocios con Dios son similares a los de un;
sirviente y su amo.


Esperamos de él que mantenga la guardia en nuestra puerta, y que vigile nuestras pertenencias hasta la última moneda.


La ventaja de considerar a Dios como persona es que podemos atribuirle las responsabilidades.


Pero un buscador mantiene la responsabilidad sobre sí.


De hecho, ser un buscador significa no hacer responsable de nada a nadie excepto a uno mismo.


Si hay tristeza en mi vida, soy responsable, y si hay felicidad también soy responsable.


Si soy tranquilo, soy yo el responsable de ello;
si no tengo sosiego, yo me lo he trabajado.


No hay otro responsable más que yo por cualquier estado en el que me halle.


OSHO