jueves 16 de septiembre de 2010

"UN HOMBRE FELIZ, UN HOMBRE DICHOSO, NO NECESITA A DIOS" -OSHO

Es tu desdicha, tu incapacidad de ser natural, lo que hace que la vida de Dios tenga tanto éxito.
Dios llena tu vacío. Pero un hombre que vive totalmente no tiene vacío.
Yo no tengo Dios, no porque sea ateo filosóficamente, no.
Simplemente no necesito a Dios. Me siento tan pleno conmigo mismo que no necesito religión y no necesito oración, y no necesito meditación. Cada momento es tan exquisito, tan inmensamente lleno de éxtasis, que...
¿Qué importan todos esas preguntas tontas sobre Dios, el cielo y el infierno?
Son las preguntas de una humanidad desquiciada, y la humanidad desquiciada forzosamente es explotada por los sacerdotes en nombre de Dios.
Por eso primero te vuelven loco y después tienes que llevarles ofrendas.
Es un extraño juego.
El sacerdote está jugando al juego más feo del mundo. Todo su éxito depende de tu fracaso, y tu fracaso depende de que no seas natural.
Si entiendes, mi enfoque es muy claro y nítido: simplemente sé natural y Dios no te importará lo más mínimo, como tampoco el cielo o el infierno, como tampoco ningún sacerdote. En cada momento estarás tan en armonía con la existencia que te abrirás como una flor, bailarás como un pavo real, cantarás como un ruiseñor.
Tu vida tendrá un sabor totalmente diferente. Tendrá la fragancia de un hombre completamente satisfecho consigo mismo y con su existencia tal como es, sin deseo de cambio, sin deseo de mejorar la existencia, sin ningún deseo de preocuparse por lo que ocurra tras la muerte.
OSHO