miércoles, 13 de agosto de 2008

Recuerda, Dios no es desconocido.



Si Dios fuera desconocido entonces la ciencia lo conocería algún día. Dios es incognoscible. Sí, Dios puede ser experimentado y vivido pero no puede ser cono­cido, no se lo puede reducir a un conocimiento, no se lo puede re­ducir a una hipótesis, no se lo puede reducir a una fórmula como H2O.



Dios sigue siendo un misterio.




Hasta para aquellos que lo han experimentado, Dios sigue siendo un misterio. De hecho, cuanto más profundamente entras en él, más profundo se vuelve el miste­rio. Cuanto más penetras en él, más y más desapareces. Un día, no es que Dios es conocido, por el contrario, el conocedor desaparece. El conocedor se disuelve tal como una gota de rocío se desliza ha­cia el océano.

En el mundo de la ciencia lo desconocido se transforma constan­temente en lo conocido. Y se tiene la esperanza de que un día lo des­conocido desaparecerá completamente y todo será conocido.
En el mundo de la religión la historia es totalmente diferente, diametralmente opuesta. No es que desaparece lo desconocido sino que desaparece el conocedor.




Y un día todo se vuelve incognoscible.




Lo incognoscible es incognoscible, lo desconocido se vuelve incog­noscible, y lo conocido también se vuelve incognoscible. Entonces el misterio es total y absoluto.




Osho-"Unión Mística"